Mejor bar


1. Nicanor
La idea de Andrés Damerval va más allá de la coctelería: es un momento para conversar con el bartender, descubrir un destilado, quedarse un rato. Más de veinte etiquetas de Miske ecuatoriano conviven con vermuts, clásicos y creaciones propias a base de cacao, macambo, coco y frutas tropicales. Su presencia en los 50 Best Discovery en 2026 confirma lo que el bar viene persiguiendo desde que abrió sus puertas en 2021.

Código 86 nació como una escuela de coctelería y eso todavía se siente detrás de la barra, en el mejor de los sentidos. Edwin Lobo convierte fermentos, destilados latinoamericanos, microclimas y biodiversidad ecuatorianos en tragos con sentido. La experiencia comienza con una chicha y la carta se despliega por capítulos, desde creaciones experimentales hasta clásicos reinterpretados.

Sarah Ruiz llega con credenciales: en Juliana participó en el menú de coctelería reconocido como el mejor del mundo en 2022. Su nuevo bar en La Floresta busca quitarle ceremonia al asunto y ser, simplemente, un gran bar de barrio. Guayaba, coco, café o jerez entran sin demasiada pompa. Súmese hospitalidad genuina y BIG demuestra que, a veces, lo sencillo bien hecho es más que suficiente.

Juliana convirtió su carta de coctelería en una declaración de identidad ecuatoriana. Su emblemático menú Diverso, construido alrededor de ingredientes como el macambo, el sunfo o el chontacuro, obtuvo en 2022 el premio a Mejor Menú de Cócteles del Mundo y ayudó a llevar al bar al codiciado 50 Best Discovery. La filosofía sigue afincada en lo local. En este bar, cada copa cuenta un poco la historia del país.

En una escena dominada por los cócteles, Bajamar reivindica la cerveza. Desde 2017, en Guayaquil, la oferta va de lagers limpias y Scotch ales a IPAs, imperial stouts y experimentos de temporada, ayudando a darle a la ciudad su propio vocabulario cervecero. Y todo mantiene su justa medida: jarras, comida, atardeceres, música en vivo… Sin pinzas ni máquinas de humo, a la vieja usanza, directo del barril.


